toronja
La toronja es más amarga que la naranja, pero tiene hasta seis veces más vitamina C. ¿Pero es competencia? No puede ser competencia. Claro que es competencia, es por eso que usted está aquí. Buenas noches. Un gusto. Soy Juan Francisco, saludos desde Vilcabamba, sur del Ecuador. Me dedico a ensamblar productos digitales. Sobre las toronjas: por favor no nos pasemos el día enumerando nutrientes. Ambos sabemos que lo que importa es el sabor.
Hitos profesionales que me enorgullecen.
Nací en un eclipse, y no cualquier eclipse.
Hice una novela de 120 páginas cuando tenía diez años.
Hay quien dijo que contenía demasiada acción.
Nos fuimos a la China en el año 2008 a jugar naipe en el Mundial de los Juegos de la Mente. Le remontamos a Singapur, pero China Taipei nos enseñó una lección.
Hicimos una revista digital moderadamente escandalosa.
Hicimos periódicos que salían todos los días, catálogos de crípticas bienales, prototipos y manuales para software financiero, revistas muy vistosas en papel de alto gramaje.
Viví nueve meses en el Humilladero, en Granada, y como no fue suficiente me fui a vivir a Cracovia. Aprendí a programar. Una época me pagaban en bitcoins.
Hicimos muchas apps para muchos bancos con las que se ha ahorrado muchos millones de dólares.
También uno que otro producto como freelancer. En esas estamos.
Sé javascript y sé hurgar por el internet. Con esto quiero decir que sé Angular y React, el método scrum y los comandos git; los lambdas, las apps híbridas, los paneles de control; cors crud cron, redux responsive rest; desea enviar usted estos dieciocho mil emails?
Amo tanto el internet que incluso me ha llegado a gustar trabajar haciendo un poquito de internet. No amo que el internet se esté volviendo todo igual: tantas interfaces, tan hermosas y tan insípidas. Y eso en el mejor de los casos: aquí, en latinoamérica, bien puede ser preferible hacer el trámite en persona que hacerlo por internet; es más sencillo. Se lo dice un millennial. Entonces llegan los productos de otros lados y todo el mundo se pone a ponderar cuán amigables son. Pero y los nuestros, ¿qué? No digo que sean competencia, no deberían ser competencia. Pero, a ver, dígame usted, ¿cómo no van a ser competencia?
Hola, qué tal, gracias por llegar hasta aquí. ¿Quisiera construir productos asombrosos? ¿Conversar? ¿Protestar sobre lo que acaba de experimentar? Por favor hágamelo saber. Mi dirección es juanfrancisco@hey.com
Hasta luego.